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  • Nenes No Lloran

¿Cómo podes vivir si te tenés miedo a vos mismo?

Actualizado: 21 oct 2021


Tengo dos tíos paternos, mirando hacia atrás me doy cuenta de que tengo muy pocos recuerdos de ellos dos en los que no estuvieran alcoholizados.

Desde que empecé este newsletter hable varias veces sobre como a los varones no nos enseñan a lidiar con nuestros propios sentimientos. Veo este déficit muy claramente en personas como mis tíos, no saber lidiar con nuestros propios sentimientos no es una fortaleza evolutiva que nos hace más racionales, al contrario, nos hace débiles, muy débiles.

Cuando no tenés las herramientas necesarias para identificar tus emociones y aprender cómo lidiar con ellas, terminas teniéndote miedo a vos mismo, a todo eso que anida en tu interior y que escondes bajo una alfombra durante años y años de represión emocional. ¿Cómo podes vivir si te tenés miedo a vos mismo?

El alcohol es gran escape para los varones que no saben enfrentarse a ellos mismos porque los anestesia, acalla todas esas cosas que tienen oprimidas en el pecho y les da pequeños instantes de quietud emocional. También les inhibe completamente la capacidad de relacionarse con los demás, mis tíos tienen pésimas relaciones con todos sus hijos y sobrinos. Cuando era chico los detestaba porque me resultaban violentos y agresivos, odiaba el olor a alcohol que emanaban todo el tiempo. Hoy los compadezco, me entristece ver en lo que se han convertidos.

Perder la capacidad de relacionarnos con los demás, incluso con aquellos que amamos, parece ser un costo altísimo a pagar a cambio de anestesia emocional, ¿no les parece?.

Jared Sexton dice que la masculinidad tóxica es como una enfermedad crónica; una vez que la tenemos en nosotros, somos portadores de por vida.

Mis tíos seguramente atravesaron todo un proceso de vida que los llevó a ser lo que son, un proceso cruel, deshumanizante, sádico, en el que los hombres son obligados a despojarse de todo lo que los hace humanos, de sus propias emociones y sentimientos, a entablar vínculos tóxicos y utilitarios que no tienen nada de valor.

Cuando te obligan a reprimir tus propios sentimientos te obligan a ponerte en guerra con vos mismo y con el mundo que te rodea. Te transformas en una bomba de tiempo que termina explotando tarde o temprano, dañándote y dañando a todos.

En estos contextos de aislamiento todos estos mecanismos son más crueles que nunca. Luego de haber pasado todas sus vidas oprimiendo sus propias emociones miles de hombres tienen que enfrentar la situación de tener que lidiar con ellas irremediablemente. En estas semanas aumentaron muchísimo las denuncias de violencia de género de personas que se vieron obligadas a hacer la cuarentena con sus parejas. Como dije en el newsletter de la semana pasada: todo siempre tiene que ver con todo.

Si la masculinidad tóxica es una enfermedad crónica, eso quiere decir que quizás no sea posible curarla, pero sí podemos tratarla, mantenerla a raya, reducirla a sus mínimos para evitar que nos siga destruyendo de a poco. 

Quería hablar de esta entrega sobre cómo podemos aprender a lidiar con nuestros propios sentimientos en el contexto de aislamiento. Debo admitir que al empezar a escribir se hizo más difícil de lo que imaginaba: yo no soy ningún experto en esto de manejar mis propias emociones.

Sin embargo, hay varias publicaciones que salieron en estos días que tienen algunos consejos interesantes, me tomo el atrevimiento de transcribir los que me resultaron más interesantes. Todas las referencias de esta nota las pueden encontrar al final del mail.

  • Hay que empezar por la aceptación: la normalidad se ha disuelto y no es probable que vuelva por algún tiempo, por más trillado que suene, aceptar esto probablemente sea un muy necesario primer paso.

  • Tenemos que aprender a ser honestos con nosotros mismos, admitir como nos sentimos y dejar de ocultar nuestros sentimientos.

  • Pedir ayuda a los demás no es señal de debilidad. Si nos cuesta identificar nuestros propios sentimientos, hablar con otros puede ser de gran ayuda.

  • Si las conversaciones con las personas que te rodean no son suficientes, pedir ayuda a un profesional puede ser necesario.