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  • Nenes No Lloran

¿Todavía no acabaste?

Actualizado: 29 sept 2021

-Todas las pijas acá son virgenes, menos la mía- dijo mi compañero de secundaria mientras se sacudía los genitales por encima del pantaloncin de fútbol. Recién salíamos de educación futbol, y en la esquina del gimnasio la conversación alrededor de una botella de coca rondaba alrededor de un solo tema: ayer ese compañero había tenido sexo por primera vez.

Los detalles eran múltiples y muy minuciosos. Todos mis compañeros lo escuchaban atentamente sin disimular la excitación que todo eso les provocaba. Era el primero de curso que tenia sexo con una chica. Todo ese año había sido una pequeña competencia por ver quien lograba ser el primero.

No hay mejor forma de entender lo que es la cultura falocéntrica que pasando un rato alrededor de un grupo de varones adolescentes. Todo gira alrededor de lo que tienen entre las piernas, todo se vuelve una competencia por ver quien logra coger primero y luego de eso quien coge con más minas.

En esa cultura, las mujeres no son más que un objeto de deseo, un trofeo del que hay que apoderarse para mostrar virilidad y un campo de guerra que hay que conquistar. A veces incluso eso aparece de forma bastante literal en las conversaciones.

-Me gustaría acabarles en la cara porque se debe sentir como que las estás marcando- dijo una vez uno de mis mejores amigos de esa época mientras conversaba del tema con otro compañero.

Este mundo de concepciones toxicas y erradas sobre el sexo inundan la adolescencia de los varones desde muy temprano, empezando a instalar en ellos un montón de hábitos y formas de accionar con respecto a la actividad sexual que luego alimentan las peores posibilidades: el sexo tiene que ser una conquista, tiene que ser sometimiento, tiene que ser violencia.

Ya escribí sobre esto en un envío anterior del newsletter. Hoy me gustaría empezar a explorar otra faceta sobre este tema.

Todos los relatos sobre actividad sexual que circulan entre los adolescentes varones cuando empiezan a tener actividad sexual siempre rondan sobre las mismas cosas: como consiguieron intimar con las chicas, que cosas pudieron hacer (o hacerles), que cosas sintieron, etc etc. Pero el sexo es normalmente una actividad que se hace al menos con dos personas, y en esos relatos siempre parece estar ausente la perspectiva de la otra persona.

Las anécdotas sexuales estuvieron presentes en las conversaciones entre mis excompañeros de secundaria hasta muy adentrados nuestros 20. Y nunca, pero nunca (y les juro que he hecho bastante memoria antes de escribir esto) les escuche contar si las chicas con las que cogían la pasaba bien, o si siquiera alguna vez les dieron un orgasmo.

Cuando te enseñan que el sexo es una actividad violenta y de sometimiento diseñada solo para tu placer y para reforzar tu propia virilidad, lógicamente nunca te va a importar como la está pasando la otra persona, después de todo te dijeron que esa persona es solo un objeto de conquista que existe para complacerte. ¿Por qué debería importarte si la está pasando bien?.

Cuando empecé a socializar más con mujeres pude entender la otra cara de toda esta historia. Escuche a muchas de mis amigas decir que no tuvieron un orgasmo teniendo sexo con un varón en la gran mayoría de sus encuentros sexuales.

El tema del goce femenino y su casi total ausencia en la educación sexual de los varones me fascina y me parece muy importante. No pretendo abordar esto con ningún tipo de perspectiva esterilizada o neutral. Ya en muchas oportunidades escribí en este newsletter sobre lo mucho que me interesa el sexo y sobre lo esencial que sería enseñarle a los varones a explorarlo correctamente. Por eso creo que tenemos que hablar de la cuestión del goce de la otra persona.

Preocuparte por el goce y los orgasmos de la otra persona debería ser un acto de empatía mínimo en cualquier tipo de relación. Y no lo es, claramente hay algo que estamos haciendo mal.

Este es un tema del que vengo leyendo e investigando hace algunas semanas, me gustaría hacer un buen envío al respecto (o incluso varios), y para eso también me gustaría pedirles una mano.

Ya somos bastantes en el newsletter, creo que podemos aspirar a empezar a construir algunos relatos colectivos sobre muchos de los temas que tratamos. Este puede ser un primer experimento al respecto.

¿Tuviste sexo con hombres? ¿Te ha pasado que no reparan en tu goce o en si la estás pasando bien?.