Esta es una versión incompleta de un texto recibido por las personas que están suscriptas a Los Nenes No Lloran.

Si querés recibir mis escritos de forma completa podes suscribirte con tu mail apretando en el botón de abajo. Los mails salen todos los domingos a las 13:30 y la suscripción es completamente gratuita.

Algunos de los posts de la web tienen errores de redacción que todavía estoy en proceso de corregir. Te pido disculpas si encontras alguno.

  • Nenes No Lloran

Somos machos, el COVID no nos hace nada

Actualizado: 29 sept 2021

-¿Che pero vos decís de hacer el partido igual? ¿Viste que están jodidos con eso de la cuarentena y el distanciamiento social?.

-No pasa nada, en el barrio todos se están juntando, aparte, ¿Qué sos puto que le vas a tener miedo al virus ese? todo chamuyo es.

Desde que empezó la pandemia la mayor parte de los gobiernos de la región destaco un punto central de la lucha contra el coronavirus: la responsabilidad individual es fundamental, sin ella ninguna estrategia es suficiente. No importa si los gobiernos dictan medidas restrictivas o preventivas como el uso de tapabocas o la prohibición de reuniones sociales para disminuir la circulación del virus, si suficientes personas deciden pasar por alto esos mandatos, entonces dejan de ser efectivos.

Algo de eso estamos viviendo ahora en Argentina, a un cansancio lógico de una cuarentena establecida en marzo se sumo también un incremento exponencial de cierta irresponsabilidad social. Si vivís aquí sabes muy bien de que hablo; seguro tenés amigos, conocidos, o gente que seguir en Instagram que de repente aparece en reuniones de amigos donde nadie tiene tapabocas, o en fiestas clandestinas en algún galpón o departamento, Los datos son bastante certeros en ese sentido, ahí donde no se cumplen las medidas de restricción, los casos aumentan exponencialmente.

Sin embargo, hay una parte de este tema que considero no está lo suficientemente bien estudiada, y tiene que ver con  la composición y las características de ese segmento social que decide desafiar las restricciones y ponernos a todos en peligro. La mayor parte de esas personas son hombres. Hay algo ahí vinculado a la masculinidad que deberíamos estar discutiendo.

Un estudio publicado en Reino Unido muestra que los hombres son menos proclives a usar tapabocas, aparentemente existe en ellos una sensación de que usar los mismos es una señal de debilidad o algo propio de mujeres o “maricones”  como bien dijo Bolsonaro hace algunas semanas.

Aparentemente, el hombre promedio cree estar exento de la posibilidad de contraer coronavirus, circula como una creencia en el sexo masculino que el virus a ellos no los afecta o les afecta menos que a otras poblaciones como las mujeres, los adultos mayores, etc, creencia que les permite pasar del uso de barbijos ya que “si me lo agarro igual no pasa nada”. Todo esto, por supuesto, es sumamente errado e incluso irónico, ya que varios estudios muestran que de hecho no solo los varones tienen más posibilidad de contraer covid, si no que el virus parece afectarlos más que a las mujeres. Pero obvio anda a explicarle eso al Rubén de tu cuadra.

Pero la cuestión de la masculinidad y el covid va incluso más allá de los cuidados y la prevención. En Argentina, el gobierno inicio un programa de tratamiento experimental con plasma de personas recuperadas del virus, cuyos anticuerpos pueden ayudar a personas que están transitando la enfermedad a recuperarse de la misma sin complicaciones. Los estudios al respecto aún están en etapas tempranas pero hasta ahora los resultados son prometedores.

Para mantener dicho programa, el gobierno desplegó distintas campañas de comunicación impulsando a las personas que ya transitaron la enfermedad a donar plasma. Sin embargo, los resultados son llamativos: solo un 30% de los donantes son hombres, la gran mayoría en cambio son mujeres y particularmente mujeres de los barrios populares. Este dato es sumamente indignante cuando se le agrega además que el 70% de los pacientes que hacen uso del plasma en los hospitales son varones.

Wow, varones que hacen casi nada del trabajo pero igual se benefician mayoritariamente del mismo. ¿Dónde escuche eso antes?.

Pero la verdad es que no creo que necesite citar todos estos datos y estudios para decir lo que estoy intentando decir. Recorda la ultima vez que saliste a la calle, que fuiste al super o a la verdulería, ¿quienes son los que menos usan tapabocas o quienes lo usan mal? ¿No son mayoritariamente varones?.

No papu, no sos un superheroe.

Martin Azcurra dice que a los hombres nos crían para ser como hércules o como superman: las columnas de la casa, héroes inmortales que sencillamente no pueden enfermarse por algún componente especial en nuestra sangre o porque capaz el bello espeso de nuestras caras espanta al coronavirus. Cuando al inicio de la pandemia Bolsonaro dijo que el virus no iba a afectar a los brasileros porque “el brasilero no se enferma de nada”, seguramente estaba pensando especialmente en los hombres de su país.

Esa peligrosa ideología con la que nos crían, la que nos dice desde pequeños que ser hombre es igual a ser fuerte, indomable, agresivo, una maquina de matar o de hacer cosas que no tiene sentimientos, es también el principal motivo por el que nuestro genero sufre de tantos problemas que normalmente son invisibilizados. Los varones sufrimos mucho más la incidencia de ciertos trastornos como el alcoholismo, el abuso de sustancias, depresión seguida de suicidios, etc etc. Vivimos menos porque toda nuestra vida nos impulsan a vivir menos.

Estoy convencido de que todo esto nos hace un inmenso daño, muchas veces más daño del que le hacemos a los demás. Pero en pandemia el síndrome del superhéroe también implica que le hacemos a los demás un daño irreparable. Nuestra masculinidad mata, y en pandemia, mata el doble.

El 13 de marzo, cuando la pandemia empezaba a aparecer en el horizonte como un peligro real, un pibe Moreno volvía de EEUU y se niega a hacer la cuarentena obligatoria que había impuesto el gobierno para los regresados del exterior. A días de regresar y sin saber que estaba contagiado va a un cumple de quince. Sus acciones no solo provocaron uno de los primeros brotes masivos en nuestro país, también terminaron siendo especialmente dañinas para el mismo: su abuelo fue uno de los contagiados y murió un par de días después.

Cuando la realidad  te muestra que no sos ningún superhéroe, habitualmente suele ser así, de una manera cruel.

El coronavirus es uno de los desafíos más grandes que enfrentan nuestras sociedades. No hace falta ser ningún experto en nada para demostrarlo; nuestras propias vidas han cambiado radicalmente en los últimos meses, esa sin dudas es la mayor prueba de esto que digo.

Y ese desafió requiere de nosotros fundamentalmente una actitud solidaria y colectiva. Este no es un problema del que vayamos a salir con soluciones individuales y egoístas, cualquier salida a esta crisis va a ser necesariamente el resultado de un inmenso esfuerzo cooperativo del que todos tenemos que ser parte. Algunos en un laboratorio pasando horas sin dormir, otros sencillamente usando un tapabocas en la calle, si estás entre los segundos la verdad no tenés motivos para quejarte.

Pero ese esfuerzo colectivo es totalmente contradictorio con la ideología de la masculinidad toxica, porque nos enseñán a ser autosuficientes, egoístas, a pensar solo en lo que nos pasa a nosotros y nos despojan de la más mínima posibilidad de sentir empatía con los demás. 

Ojala entre todas las cosas que esta crisis mundial nos va a dejar, incluyamos también una lección fundamental sobre como educamos a nuestros varones: es hora de dejar de criar superhéroes y empezar a criar seres humanos