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  • Nenes No Lloran

Quisiera que seas más que un chat en WhatsApp...

Actualizado: 18 oct 2021

Ese día después de su primer encuentro vió como se vestía y le resultaba todo un espectáculo. Ver como deslizaba su bóxer hacia arriba era glorioso. Sospechaba que de verdad le gustaba, esto no parecía un encuentro más, no lo sentía como un encuentro más.

-¿Te pasa algo?. Le preguntó mientras se ponía el pantalón.

-No nada- respondió -solo que me pareces hermoso.

-Jajaja que tarado- dijo antes de tirarse a la cama y volver a besarlo apasionadamente como hasta hace un rato.

-¿Nos volvemos a ver?- siempre le daba cosa esa pregunta. Odiaba que le respondieran que si solo por compromiso.

-Si si- le dijo sonriendo- apenas vuelva de viaje nos vemos.

Mientras subía en el ascensor noto que tenia su fragancia impregnada en la ropa y en la piel. “Si”, pensó en sus interiores “Este me gusta posta”.

Pero los días empezaron a pasar y poco a poco se fueron transformando en semanas y luego en meses. La fragancia en su cama desapareció y ahora ya ni recordaba como era. Todos los días se preguntaba cuánto tiempo duraría la pandemia, cuando sería posible volverlo a ver. Pero las respuestas parecían no llegar nunca.

Se hablaban un montón por WhatsApp. En los primeros días  había sido como un refugio para los dos, un pequeño espacio virtual donde iban y venían audios, nudes, mensajes a toda hora. Los hacía sentir más juntos, pero de ninguna manera reemplazaba la posibilidad de verse cara a cara.

Cada mensaje al menos disipaba la duda: estaba claro que él también le atraía. Pero eso era aún peor, había estado un montón de tiempo esperando gustar de alguien, sentir que podía meterse en una relación donde todo fuera recíproco y sano, y cuando parecía que estaba por pasar el mundo literalmente tenía que derrumbarse. Era como si el destino le estuviese haciendo una joda.

-Todavía no puedo volverme-le decía a veces cuando él se atrevía a preguntarle-mientras no haya aviones ni colectivos no hay forma :(. 

El tiempo seguía pasando y todo empezaba a parecerle irreal. ¿Lo había conocido de verdad? ¿O lo había soñado?. A veces soñaba con ese momento, con ese segundo en el que lo vio ponerse el bóxer. ¿Si soñaba tanto con ese detalle cómo podía estar seguro de que el momento original no había sido un sueño también?.

-¿Vos decís que nos podremos ver otra vez algún día?-le pregunto una vez en una llamada, casi entre lágrimas.

-Espero que si, en algún momento se tiene que terminar todo esto. ¿O no?.

Una lágrima le caía por la cara. Odiaba llorar por alguien a quien solo había visto una vez. ¿Lo había visto solo una vez? ¿O todas esas horas que habían pasado conversando por teléfono no contaban?. Si las sumaba, probablemente serían iguales o hasta incluso más que las horas que había pasado con sus novios anteriores. 

De fondo el tiempo seguía pasando. En su ciudad de repente empezaron a abrir bares y restaurantes, si no fuese por la imagen distópica de ver tantos barbijos en la calle pareciera que todo empezaba a volver a la normalidad. Pero su chongo virtual seguía en otro lado, donde los contagios no aflojaban y la normalidad parecía alejarse cada vez más.

-¿Esta bien que te extrañe si solo nos vimos una vez?.

-¿Yo también te extraño. Le respondió seguido de un sticker de un panda con corazones. Odiaba esos estúpidos stickers de panda que él usaba todo el tiempo.

Un día empezó a despertarse muy abombado. Sentía un vació en el pecho, como si alguien le hubiese sacado algo. Sospechaba que la vida misma le estaba arrebatando la oportunidad de tener la relación que siempre había querido. Todo le daba muchísima bronca y tristeza.

-Tengo que decirte algo. Le dijo su chongo virtual un día por WhatsApp.

-Yo también-le respondió, justo lo agarró en un momento de angustia- a veces me gustaría que seas más que un chat en mi WhatsApp.

-Me testearon y me dio positivo. Tengo el virus ese de mierda.