Esta es una versión incompleta de un texto recibido por las personas que están suscriptas a Los Nenes No Lloran.

Si querés recibir mis escritos de forma completa podes suscribirte con tu mail apretando en el botón de abajo. Los mails salen todos los domingos a las 13:30 y la suscripción es completamente gratuita.

Algunos de los posts de la web tienen errores de redacción que todavía estoy en proceso de corregir. Te pido disculpas si encontras alguno.

  • Nenes No Lloran

Nunca es tarde para agarrar la escoba

Actualizado: 29 sept 2021

-

"Bueno pero ahora que vas a vivir con ella ya no te vas a tener que cocinar más."

Estábamos en la oficina de uno de mis trabajos anteriores, uno de mis compañeros nos estaba contando que había empezado a convivir con la novia hace unos días y estaba hablando sobre todo lo que eso implicaba. Uno de los otros chicos hizo ese comentario y recuerdo que lo mire incrédulo, mi cara seguramente gritaba WTF.

En ese momento yo ya había salido del closet y para ser honestos la naturaleza de las relaciones heterosexuales me resultaba un misterio. ¿Era aceptable que alguien esperará que tu novia te empezara a cocinar si te mudabas con ella? ¿Eso todavía se hace?.

Que nadie más en la mesa dijera nada al respecto me dio la pauta de que si. Efectivamente se sigue haciendo. Que cruel y machista es el mundo por fuera de twitter :carita triste:.

Después, cuando volvía a mi casa en el colectivo, me puse a pensar y me di cuenta de que esa sorpresa  que tuve ante el comentario de mi compañero estaba totalmente injustificada. Yo también había crecido en una familia en la que la carga del trabajo domestica estuvo siempre inclinada hacia las mujeres. De hecho, en ese momento seguía compartiendo departamento con mis hermanas y la verdad es que había cosas que ellas hacían y que yo no. Ah, ahí esta, siempre atrás de alguien que se cree deconstruido hay un poquito de hipocresía.

La división del trabajo domestico y de las tareas de cuidado es uno de los pilares más fuertes del patriarcado y también uno de los que menos discusión tiene. También son dos de los campos en los que los varones tenemos más privilegios. Si sos varón, te invito a que pienses un segundo esto: ¿En cuántas reuniones con amigos, familiares, etc al terminar de comer te quedaste sentado haciendo sobremesa mientras las mujeres levantaban los platos?.

¿Y nunca te cuestionaste eso? ¿Verdad?.

Ahí reside una de las fortalezas más grandes del patriarcado. Sus instituciones son poderosas porque están completamente naturalizadas, instaladas en nuestras vidas de tal forma que nos resultan completamente normales, como el hecho de que el sol sale a la mañana o que Taylor Swift es sin dudas el mejor ser humano vivo en nuestra era. Bueno esto ultimo capaz es discutible.

Pero el punto es que hay un montón de cosas en nuestras vidas cotidianas que ayudan a perpetuar la desigualdad y los privilegios que el patriarcado nos asigna por nuestro sexo biológico. El trabajo domestico y las tareas de cuidado es una de las facetas más reproducidas y a la vez más crueles del patriarcado. Es una injusticia sobra la que luego se montan muchísimas otras cosas que es necesario empezar a transformas.

Una de las cosas que habitualmente escucho cuando se habla de este tema es que “no es tan grave”. Que el patriarcado tiene facetas muchísimo mas crueles y relevantes que es necesario cambiar y que lo del trabajo domestico es apenas un detalle casi estético.

Pues no lo es, para nada. Un informe de UNICEF muestra que desde muy pequeñas las niñas pasan casi un 40% más de tiempo en tareas domesticas que los niños. El tiempo es un recurso importante, probablemente el recurso más valioso que tenemos las personas desde el momento en el que nacemos, como usamos (o como nos obligan a usar) ese tiempo determina en gran medida que es lo que va a pasar en el futuro con nosotros.

Como bien dice Anju Malhotra de UNICEF, que nuestras niñas pasen tanto tiempo dedicadas al trabajo domestico implica que tienen que sacrificar oportunidades: oportunidades para aprender, oportunidades para disfrutar de su niñez, oportunidades para explorar sus potenciales. Ese 40% más de tiempo que le quitamos a las niñas vale un montón y explica un montón de desigualdades que se desarrollan en el mercado laboral y en el campo educativo. No es una locura decir que detrás de cada chico que llega a ser ingeniero hay una chica que no pudo serlo porque estaba ocupada limpiando la casa.

Esta división injusta del trabajo domestico y las tareas del cuidado tiene que ver con las expectativas que el patriarcado tiene sobre nosotros. Según Gerda Lerner, esas expectativas vienen directamente del origen mismo del patriarcado y resultan el primer tipo de desigualdad y opresión inventado por el genero humano, mucho antes incluso que la división por castas o la división de clases que obsesiona a gran parte de la izquierda. La primer manifestación de desigualdad tiene que ver con el genero, sobre esa expresión se construyeron luego todas las demás.

Esa desigualdad se monto históricamente sobre un fundamento biológico: que las mujeres por su disposición corporal están “diseñadas” por dios o por la naturaleza para tener hijos y para trabajar en la casa y los hombres por el contrario estamos “diseñados” para proveer y hacer trabajos manuales. Todos tenemos en nuestra cabeza una imagen bizarra de una cueva y un cavernícola hombre que entra con un animal sobre sus hombros mientras una cavernícola mujer lo espera con sus hijos en brazos. Esa imagen primitiva es precisamente la justificación de todo esto.

Pero como todo lo demás que el patriarcado tiene para ofrecer, se trata de una gran mentira.

No se trata de ningún designio divino ni de un resultado de procesos naturales que no podemos controlar; es una construcción cultural, una ideología, una que venimos reproduciendo desde el nacimiento mismo de la cultura humana y que seguimos reproduciendo cada vez que le decimos a un nene que no lave los platos o cada vez que le regalamos una escoba de plástico a una nena.

Y lo peor es que es una desigualdad que persigue a las mujeres literalmente toda su vida. La conversación con mis compañeros de trabajo es una pequeña demostración de eso. Cuando las mujeres entran en una relación heterosexual de repente se ven obligadas a asumir un montón de tareas solo por el hecho de ser la mujer de la relación. Cuando luego aparecen los hijos eso empeora por mil, porque la gran mayoría de las tareas de cuidado terminan recayendo sobre ellas.

No solo eso, sino que además cuando el varón asume alguna de ellas el patriarcado hasta invento una expresión lingüística que los exonera de cualquier responsabilidad: el varón que comparte algunas tareas de cuidado solo está “ayudando” a la mujer, en lo que es una especie de acto de solidaridad y no una repartición igualitaria del trabajo.

Pero si todo esto aún no te parece horrendo, banca que llega lo peor…

Es tal la explotación a la que se somete a las mujeres que todo esto incluso llega también a la vida sexual. Una de las nociones más toxicas y peligrosas que reproduce el patriarcado desde tiempos inmemoriales tiene que ver con los “deberes” conyugales que las mujeres deben cumplir, que por supuesto incluye también el satisfacer siempre a sus hombres cuando estos lo demandan.

Y es así que muchas mujeres se ven obligadas a tener sexo muchas veces sin consentimiento, muchas veces luego de haber estado todo el día trabajando o cuidando a sus hijos, solo porque el hombre de la relación así lo quiere.

Es tal la toxicidad de esta cuestión, que incluso también existe un argumento persuasorio que hace que muchas mujeres autojustiquen estos sometimientos: Si no le doy lo que quiere se lo va a dar otra. Si, ese argumento existe, y es muchísimo más común de lo que se imaginan.

No tendremos sociedad igualitaria hasta que Ruben lave los platos.

La división del trabajo domestico es uno de los mecanismos más eficaces de reproducción del patriarcado, es por eso que necesitamos desmantelarlo cuanto antes hasta que no quede nada del mismo. Y para eso lamentablemente no hay ninguna marcha en la que podamos participar, ni ningún HT que podamos compartir en Twitter, ni ningún pañuelo que podamos colgar en nuestras mochilas. Esta cuestión no reconoce posibilidades de que seamos aliados de nada.

En este punto nos toca en gran parte a los varones desmantelar nuestros propios privilegios, especialmente a los varones heterosexuales y concretamente a los varones heterosexuales que inician relaciones estables o que empiezan a formar sus familias. 

A ustedes les toca desmantelar esos privilegios que heredamos de nuestros padres y abuelos, y les toca hacerlo con algo tan sencillo como desterrar a los roles de genero de sus vidas y empezar a dividir equitativamente las tareas de cuidado con sus parejas. Derrotar al patriarcado nunca fue tan sencillo, ¿O no?.

Es fundamental que empecemos a construir familias sin roles de genero, que nuestros hijos vean que no hay diferencias en el reparto de tareas, que nos vean a los varones ocupando roles tradicionalmente femeninos y que vean también a sus madres en roles tipicamente masculinos. Nosotros podemos criar a una nueva generación despojada de la ideología toxica que oprimió a nuestras madres y abuelas. No podemos dejar pasar la oportunidad de hacerlo.

Eso que llamas amor siempre fue opresión.

Clementine Ford dice algo que es tan fuerte como cierto: todas las mujeres que se meten en relaciones heterosexuales un poquito están actuando contra sus propios intereses. Y aunque por supuesto esto suena como estar culpando a las victimas, creo que el sentido de sus palabras tiene más bien que ver con que efectivamente todo lo que implica construir una familia tradicional se hace siempre en perjuicio de los sueños, ambiciones y oportunidades de las mujeres. No existen demasiadas historias de varones que renunciaron a sus aspiraciones para criar a sus hijos, de mujeres, en cambio, son casi todas.

Mi mama es una de las personas más inteligentes que conozco. Viene de una familia humilde y pudo empezar la universidad gracias a una beca que le dieron a mediados de los 80. Cuando se mudo a Córdoba para estudiar vivió siempre en residencias estudiantiles y se canso de contarnos más de una vez como pasaba meses enteros comiendo solo papas porque era lo único que podía comprar.

Se recibió un año antes de tiempo, habiendo promocionado la mayoría de las materias y rindiendo libre muchas otras, con un promedio de 8 y una mención especial en sus tesis. Tan solo un año después de recibirse se casó y me trajo a este mundo, muy poquito después vinieron mis hermanas.

Mi mama, a pesar de haber sido la primer universitaria de su familia, nunca pudo ejercer el titulo que se gano a puro esfuerzo remando en contra de lo que la vida había designado para ella. Se paso todos sus mejores años ocupada en criarnos a nosotros.

Y yo no puedo dejar de preguntarme qué podría haber sido de ella si nunca se casaba y no nos tenia, o si hubiese podido formar una familia más inclusiva donde todo no recayera siempre sobre ella. ¿Qué tan lejos habría llegado?.

Además de ser una de las personas más inteligentes que conozco mi mama también es inmensamente buena, tanto que nunca jamás nos hablo de los sueños y aspiraciones a los que renuncio para poder tenernos. La historia que siempre nos contó sobre su trayecto universitario para fomentarnos el habito de estudiar se corta abruptamente cuando yo aparezco en escena, nunca nos dijo cuales eran las cosas que esperaba lograr con su titulo: si es que quería dedicarse a la docencia, a la investigación, si es que tenia ganas de hacer un posgrado en el exterior o si es que quería meterse en la función publica.

Nunca nos dijo nada de esas cosas, pero yo se que esos sueños existen y que un poco murieron para que yo pudiera tener la vida que tuve, y eso me parece injusto, tremendamente injusto.

No podemos permitir que este sistema de injusticia y privilegios se siga reproduciendo. Y el primer paso para detenerlo es empatizar con sus victimas. 

Si sos varón, lo más probable es que de una o de otra forma le debas todos tus logros en la vida a una mujer que tuvo que sacrificar tiempo, sueños y aspiraciones por vos. Quizás sea hora de que empieces a pagar esa deuda...